¿Dónde están los criterios pedagógicos en la toma de decisiones que afectan a cuestiones educativas?

15 septiembre 2015

Ante la noticia de la puesta en marcha de un “proyecto piloto” para la apertura de aulas de niños y niñas de 2 años en 33 colegios, por parte de la Consellería de Educación, queremos expresar nuestra disconformidad ante tal medida  por su incoherencia pedagógica. Alertamos de las consecuencias no deseables que puede tener y expresamos la necesidad de tomar decisiones educativas con criterios pedagógicos que son los únicos que garantizan la calidad de la educación.

La Infancia, una etapa con identidad propia en el desarrollo del ser humano, necesita de un entorno singular y de excelencia. La Escuela Infantil es el espacio que garantiza el buen desarrollo biopsicosocial de las criaturas.

Hace ya 15 años que en nuestro sistema educativo tenemos la Etapa de Educación Infantil, que contempla dos ciclos, 0-3 y 0-6 años. Las siguientes reformas educativas, y modificaciones curriculares, que no han sido pocas, siempre contemplan las singularidades de esta etapa que tiene identidad propia y así se expresan en sus textos normativos y legales. Las normativas son muy exigentes en materia de espacios, ratios y perfiles profesionales que atienden a la infancia, para poder garantizar la calidad educativa que esta etapa tan importante requiere. Para atender y garantizar espacios educativos en esta etapa se construyeron escuelas infantiles y se estableció un sistema de ayudas, bono infantil, para que la familias pudieran optar por estos espacios educativos de calidad.

Los y las profesionales de Educación Infantil  ya asistimos hace unos años, con mucha preocupación, a la reubicación  del ciclo 3-6 en los colegios de primaria. Es cierto que se hicieron reformas estructurales en los colegios, pero ahora, como ya advertíamos en su momento, estamos sufriendo graves consecuencias de aquella medida tan incoherente que rompía la etapa de educación infantil, etapa por cierto no obligatoria. La baremación para tener una plaza escolar  se realiza a los 3 años, en una etapa no obligatoria, confundiendo la educación con la escolarización. Los espacios que se habilitan para ubicar al segundo ciclo de infantil tienen que convivir con los espacios de una etapa de primaria que tiene sus propias características,  dificultando el desarrollo de proyectos educativos innovadores. La etapa de infantil pierde identidad propia y se adecua pedagógicamente a una primaria, pasando el segundo ciclo de 3-6 a una etapa preparatoria para “lo que viene después”. Esto va en contra de todas las directrices que marcan los organismos europeos garantistas de la calidad de la educación, en contra también de todos los trabajos de investigación que consolidad la idea de una etapa de la Infancia como fundamental en el desarrollo de competencias de una persona. Se tiene como único parámetro de calidad educativa, el índice de escolarización, pagando un alto precio en la verdadera calidad educativa.

Y siguiendo con esta línea pedagógica incoherente,  que va en contra de las propias directrices curriculares de la Etapa de Infantil, nos encontramos con un “proyecto piloto” para la ubicación de niños y niñas de 2 años en espacios escolares inadecuados para su edad.

Nos volvemos a encontrar con una fractura, esta vez mucho más grave, de la Etapa de Infantil. Esto tendrá consecuencias no deseables a corto plazo.

La titulación de Técnico Superior en Educación Infantil, es un Módulo Formativo de Grado Superior. Hace pocos años el Ministerio de  Educación elaboró y publicó las competencias profesionales para esta profesión. Son muchas y con un elevado nivel, las competencias profesionales y porque no decirlo, personales, que se deben tener para el desarrollo óptimo de esta profesión. Nos sorprende que esta medida esté considerando el perfil de Técnico Superior como “apoyo” en un aula de infantil. Esto tendrá graves consecuencias en la baja consideración que esta profesión desgraciadamente ya tiene.

La etapa de educación Infantil necesita de un espacio  singular. Es el único escenario desde donde podemos conseguir un buen desarrollo de esta  etapa. Donde poner a funcionar Proyectos Educativos Innovadores. Espacios que puedan fomentar las relaciones familia-escuela desde la intimidad que esta etapa requiere. Donde los entornos, estén cuidados hasta el mínimo detalle para el bienestar de estas criaturas, proporcionando la necesaria seguridad, no solo física sino afectiva y emocional.

Es necesario y lo afirmamos con absoluta responsabilidad como profesionales, que las medidas educativas se adopten con criterios pedagógicos. La educación Infantil necesita de su conocimiento y de un reconocimiento por parte de las personas que tienen responsabilidad en políticas educativas. De otro modo, volveremos a tener un escenario incoherente pedagógicamente que tendrá consecuencias a corto y largo plazo.

Nos jugamos el futuro, como siempre, y las apuestas están en este momento en contra de la calidad de la Educación Infantil.